miércoles, 9 de diciembre de 2015

Zajdi Zajdi: Crónica de un viaje a Sarandë III

 La mañana del 26 estaba previsto conocer los monumentos más relevantes de Sarandë y celebrar la segunda parte del recital. El día amaneció nublado y lluvioso, por lo que se tuvo que suspender la visita a Butrinto, Patrimonio de la Humanidad. Una verdadera lástima, la verdad, aunque nos permitió visitar los otros lugares previstos de un modo más relajado y disfrutar con calma del recital. 


Dashamir Malo en la exposición de Abdurrahim Buza en la Galería de Arte

Abdurrahim Buza (1905-1987), famoso pintor albanés, considerado uno de los precursores del modernismo en la pintura de su país. En 1935, momento en el que la sociedad albanesa consideraba que el desnudo era inmoral e inaceptable, Abdurrahim Buza se rebeló contra las normas establecidas y pintó uno convirtiéndose en el primer pintor albanés en hacerlo. Su influencia en la redacción del plan de estudios, y su lucha por una enseñanza progresista a la que se dedicó durante años en la Escuela Secundaria Artística Jordan Misja en Tirana, le supuso convertirse en el blanco del régimen comunista durante la dictadura y su obra fue prohibida.


Galería de Arte de Saranda

Mosaico de Butrinto

Mosaico procedente de Butrinto, antigua ciudad situada en el sur de Albania, cerca de la ciudad de Sarandä. Habitada desde tiempos prehistóricos, fue colonia griega, ciudad romana y obispado. Tras un periodo de prosperidad bajo administración bizantina y una breve ocupación por los venecianos, la ciudad fue abandonada al final de la Edad Media después de que su área se volviese pantanosa e insalubre. El actual sitio arqueológico recoge ruinas que abarcan todo ese extenso periodo histórico. Desde que fuera redescubierta en 1928, se ha excavado y desenterrado aproximadamente una quinta parte de la ciudad. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1992. El entorno del sitio arqueológico está declarado como Parque Natural de Butrinto por su riqueza ecológica y cultural. Y en 1999 fue incluido como Patrimonio de la Humanidad como una extensión del sitio original.


Algunos de los poetas asistentes

Dashamir Malo presentando el recital

Agim Gjakova
Con Olivera Docevska en el Castillo Lëkursit

Olivera Docevska ( 03.05.1975, Kumanovo, Republica de Macedonia). Presidenta de Justicija, asociación por los Derechos Humanos, abogada, poeta, traductora y publicista. Máster en Derecho Internacional y Diplomacia, ejerce como abogada especializada en Derechos Humanos en Skopje, capital de Macedonia. 
Desde 2012 es miembro de la Asociación de Escritores de Macedonia, (la asociación de escritores más antigua y respetada del país), miembro del Comité Parlamentario de la Asociación, y miembro de la Asociación de Traductores de Macedonia.
Ha escrito cinco poemarios y un libro en prosa. Sus poemas han sido publicados en numerosas antologías y medios literarios, y recibido numerosos premios.

Castillo Lëkursit

¿Dónde está el gatito?

Por la noche se celebró en el hall del Hotel Butrinto la conferencia «La Academia de la Literatura», en la que participaban grandes personalidades de la cultura albanesa. Sentada en la misma mesa que la alcaldesa de la ciudad y aquellos académicos de renombre, bajo la atenta vigilancia de las cámaras de televisión y la prensa local, me sentía diminuta, insignificante y, debo reconocerlo, inculta al no entender el idioma. Los nervios aumentaron cuando llegó el momento de recibir el trofeo, un símbolo de hermanamiento que nos entregaron a los poetas que habíamos acudido desde otros países.







Tras la conferencia regresamos al hotel para cenar. Olivera Docevska, Agim Gjakova y un amigo de este me habían guardado un sitio en su mesa. Fue una noche mágica, no hay palabras para describir lo que vivimos junto al mar, bajo las estrellas, con música española (curiosidades de la vida o detalle de la organización del evento) de fondo.

Había conocido a Agim Gjakova durante el almuerzo. Me había parecido gentil, galante, buen conversador... un auténtico caballero. Durante aquella cena no sólo reforzó mi primera impresión, sino que descubrí que era un alma luchadora y sensible. Cuando recitó un poema dedicado a su mujer fallecida, se me cayeron las lágrimas al sentir vívidos su dolor y su tristeza.


Olivera Docevska, Agim Gjakova
Apenas pude reprimirlas cuando Olivera cantó con una voz dulce y delicada una canción típica macedonia y el alma se me llenó de calidez cuando accedió a cantarme «Zajdi Zajdi», una de mis canciones favoritas, con cuya letra siempre me he sentido identificada.

Llegó mi turno y decidí contarles uno de mis cuentos favoritos, «Una cándida sorpresa». Tuve que traducir al inglés sobre la marcha y se perdió gran parte de su esencia por el camino, pero lo hice con todo mi corazón; supongo que al final es lo que importa, al acabar los ojos de Olivera brillaban vidriosos y Agim se levantó y me preguntó si podía abrazarme. Siempre guardaré en mi interior la calidez de su abrazo y las palabras que pronunció. Hilos invisibles que crea el destino, brindo por el tapiz que tejió aquella noche.


Olivera Docevska y Flora Brovina

También tuve el placer de conocer a Flora Brovina. Cuanto más grande es una persona, más humilde se muestra. Flora Brovina (30 de septiembre 1949, Kosovo). Poeta, periodista, pediatra y activista de los derechos de las mujeres. Durante la guerra de Kosovo dirigió una clínica en Pristina en la que, además de prestar asistencia sanitaria, acogieron a niños huérfanos que habían perdido a sus padres durante los combates y las expulsiones. El 20 de abril 1999 fue secuestrada en su casa por ocho paramilitares serbios. Cuando las fuerzas de la OTAN tomaron la capital y las tropas serbias se retiraron del país, Flora Brovina se encontraba en paradero desconocido tal y como denunció su hijo el 24 de abril a la Asociación Internacional de Escritores, PEN. Posteriormente se supo que había sido trasladada a una prisión serbia en Požarevac en la que sufrió duros interrogatorios durante un mes: 18 sesiones que se prolongaban desde las 7 de la mañana a las 5 de la tarde. El 9 de diciembre de 1999, fue condenada por actividades terroristas a pena de prisión. Pasó un año y medio en las cárceles serbias antes de ser liberada gracias a la presión internacional.
Tras su liberación, Flora Brovina fue galardonada ese mismo año con el premio Tucholsky Award of the Swedish PEN Club que se ha otorgado a otros escritores de renombre como Salman Rushdie.  También ha sido beneficiaria del PEN/Barbara Goldsmith Freedom to Write Award by PEN American Center y the Human Rights Award of the Heinrich Böll Foundation in Berlin.
Tras la independencia de Kosovo, presentó su candidatura a la presidencia en la lista del Partido Democrático. Desde entonces, ha sido miembro de la Asamblea de Kosovo durante cada periodo de su legislación.