domingo, 3 de julio de 2016

Homenaje a Blas de Otero


El día 20 de mayo se celebró en Citrum Audiovisual la presentación del cuadernillo poético La Paz y la Palabra organizado por Cuerno de la luna. Relatos, poemas y canciones que rendían homenaje a Blas de Otero, uno de los principales representantes de la poesía social española de los años 50. 





Para escribir mi poema «Pido la Esperanza», me inspiré en varios suyos: «Crecida», «Fidelidad», «Me llamarán, nos llamarán a todos» y sobre todo en «Litografía de la cometa».






LITOGRAFÍA DE LA COMETA

Otra vez
debo decir he visto estoy cansado
de ver
herrumbre añil enjalbegada roña

Hoy
doce de agosto en la ciudad que nombro
alzo la frente frente al mar no puedo
más
y voceo
el silencio del hilo deslizado
hacia el percal de la cometa tonta

Otra vez
tienes tierra palabra
herramienta valor para enterrar a un niño

Hoy
discuto con el mar estos jornales
nunca
subió tan bajo la común comida
dan
ganas de romper
y rasgar
el silencio del hilo deslizado
desde el percal de la cometa tonta

Otra vez
tienes tierra postura
andrajos de color para enterrar a un niño.

Blas de Otero

Bansky


PIDO LA ESPERANZA

Otra vez tienes, hombre, 
egoísmo 
para usarlos,
para prolongar tu vida 
con sus órganos arrancados, 
para vestir ropa cosida 
con sus diminutas manos,
para saciar tu lujuria
en sus vientres de saldo.

Arrojas tus sobras 
a sus miembros amputados.
Mutas los genomas
para poder cobrarlos.
Demueles sus hogares
y vagan abandonados
en la Tierra que esquilmaste
con la avaricia de un sádico.

La sangre derramada
anega la Tierra.
Crece como un diluvio
mientras construyes tu barco.

Intentas salvarte
pero en verdad te digo
que tus despojos infames
precipitarán el naufragio.
Y chapotearás como una rata
entre los cadáveres
suplicando la clemencia
que les has negado.

Pero sé que Dios ha visto.
Dios ha visto y, como yo,
no cree
y está cansado.
No hay suficientes justos
que merezcan una aurora,
por fin ha llegado el día
en que seremos juzgados.

Y cuando llegue la muerte
nos susurrará al oído
que nada merecemos
porque vivimos en vano.

Gema Bocardo Clavijo ©

Cartier Bresson