domingo, 27 de diciembre de 2015

El belén de Pilar Rodríguez: un oasis en un jardín

El número 81 de la calle Río Sena de San Pedro del Pinatar alberga un tesoro en su jardín: uno de los belenes más hermosos de la región murciana. Su artífice es Pilar Rodriguez, una amable vecina que no dudó en abrirme las puertas de su casa. 



Aunque su padre y tío son asturianos, Pilar vino al mundo en Villablino, un pequeño pueblecito de León. Ama sus raíces y a ellas honra en su delicado belén: hórreos, pallozas, balagares, madreñas...


                           


Ese amor por los detalles y sus raíces abarca también a los animales. Además de los típicos camellos, ovejas, gallinas, corderos, cerdos, pavos, perros, gatos... que hay en la mayoría de los belenes, podemos encontrar osos y lobos en las montañas asturianas, cigüeñas en los tejados, asnos, mulas y bueyes trabajando en el campo y en los mercados...




Su corazón es cálido y acogedor, y con él me arropó enseñándome con paciencia y amabilidad cada detallito. No fui la excepción, Pilar abre su casa a cualquiera que quiera ver el belén: «no tienen más que tocarme el timbre» afirma con los ojos brillantes. 




Las figuras y detalles son de procedencia diversa: algunos comprados en artesanos de toda España, otros elaborados por ella misma, otros por su tío, que talla la madera con maestría: barquitas, tablas de lavar, madreñas, aperos...



¿Veis la mercería a la izquierda? En su juventud trabajó en uno perteneciente a la familia, y así le rinde homenaje: puntillas, hilos, costuras... una auténtica maravilla.




Pilar vive en San Pedro del Pinatar desde hace 21 años. Y a San Pedro y al Mar Menor honra en esta parte del belén: el mar, los pescadores, los barquitos, el pescadero con su mercancía fresca... y la salinera.




Trabajó mucho tiempo en la panadería Jose Antonio, y a esa profesión dedica esta casita. No falta ningún detalle: sacas de harina, cajitas de cartón, masa a punto de ser horneada, pan recién hecho, bollos de chocolate, croasanes, hasta pasteles de carne típicos de la región.



El interior de las casas también está decorado de manera minuciosa.


Un verdadero oasis...



El corazón de Pilar también es generoso: trabaja como voluntaria en la Asociación Amor por Amor que ayuda a los más desfavorecidos del municipio.


Le prometí que os diría que lo tendrá montado hasta el 10 de enero y que cualquiera está invitado a verlo. Lo prometido es deuda.